Dolor

Dolor Ayer lo comprendí.

Con una punzada en lo más hondo del corazón

me dí cuenta que yo no era para tí.

Supe que solamente podía ser tu amigo.

Que me quieres de manera diferente a la que yo a tí.

Que no podría llegar más lejos de donde ya estaba.

Que era alguien especial, pero no lo suficiente, y moria…

No en el cuerpo, sino donde la muerte es muerte.

Tenía una sonrisa en los labios, y no paraba de reír;

pero lágrimas de dolor salían de mi alma.

Cómo mostrarte mi corazón?

Cómo hacerte entender que te necesito como al aire?

Cómo liberarme de esta espada atravesada?

Pero te quiero.

Y porque te quiero, quiero que seas feliz.

Porque eres todo para mí, te dejo ir.

Aún sin llegar a decirte cuánto te amo.

Sin haberme atrevido a decírtelo jamás.

Llorando a solas luego de verte feliz con otro,

resignándome a amarte en silencio,

adiós.

Esta entrada fue publicada en Libros. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s